Sergey Brin y Larry Page separan su negocio estable de sus “locuras” para poder seguir haciendo lo que realmente les apetece sin perder el control de su propia compañía. O, al menos, eso dicen.

Del visionario artista Rhett Dashwood: Google maps Alphabet

Es la noticia del día: Google deja de ser Google para convertirse en subsidiaria de una compañía nueva, llamada Alphabet. Cambiar de marca en pleno vuelo no es algo habitual o aconsejable, pero como dice su CEO, Google no es una compañía corriente. De momento, podría querer rejuvenecer una compañía sobre la que planea el dilema del innovador (p.e: demasiado grande para innovar) y, sobre todo, separar su verdadero negocio (buscador, anuncios, Android) de lo que verdaderamente le importa, que son sus proyectos de juventud eterna, ojos biónicos, carne vegana, coches autoconducidos y drones. Esos son, al menos, los dos motivos más aparentes hasta que descubramos el que algunos sospechan es su gran doble salto fiscal.

Según la nota de Sergei Brin, lo que quieren es “hacer cosas que otros consideran una locura pero que a nosotros nos emocionan mucho”. Fue con ese objetivo que su empresa creó en 2009 un fondo de capital riesgo llamado Google Ventures, dedicado desde entonces a alimentar la burbuja de compañías tecnológicas emergentes. Al principio, el buscador inyectaba 300 millones al año en la incubadora que Forbes llama el hada madrina de las startups. En los últimos dos años, esa inversión ha subido a 425 millones, parte de los cuales van a parar a sus inversiones en Europa.

Finta a Wall Street

Es probable que planearan hacerlo desde el principio. “Cuando fundamos Google Ventures, la estructuramos para desarrollar un nivel de autonomía sin precedentes, le decía el jefe de Google Ventures a Bloomberg hace poco más de un año. Según Forbes, el año pasado fue el más fuerte de la historia para las empresas de capital riesgo y Google lideró la carga con un 20% de las grandes inversiones, incluyendo cuatro de los cinco más grandes: SurveyMonkey (250 millones de dólares), Flatiron Health (130 millones), Slack Technologies (120 millones) y Cloudera (160 millones) .

Sus intereses son variados, el año pasado dedicaron un tercio de sus dinero a la biotecnología, el anterior a las Apps de consumo, incluyendo una inversión de 258 millones en la polémica Uber Technologies Inc. Son esas cosas que “otros consideran una locura”, siendo otros sus inversores, a los que Sergei intentaba explicar su visión en su famosa carta donde habla de cambiar la vida de los diabéticos con una lentilla computerizada o de las personas mayores con el coche sin conductor. Hoy sus locuras quedan compartimentadas y recuperan el control de sus proyectos más personales, como Calico. “Sergey y yo estamos seriamente metidos en el negocio de empezar cosas nuevas”, dice su nueva carta. Ahora podrán, sin explicarle nada a nadie.

La famosa Hidra de Lerna, un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala y aliento venenoso.

La nueva arquitectura: ocho cabezas

La estructura queda como sigue: Alphabet es la empresa madre, y tiene a Larry Page de CEO, Sergey Brin de presidente, Eric Schmidt de presidente ejecutivo y Ruth Porat de CFO. Dentro de Alphabet están Google (buscador, anuncios, mapas, aplicaciones, Youtube y Android) , Nest (termostatos inteligentes para el hogar), Calico Labs (longevidad), Fiber (cable de alta velocidad), Sidewalk (smart cities), Google Capital y Google Ventures (inversión capital riesgo) y Google X, una incubadora propia donde ahora mismo se desarrollan cosas como el coche autoconducido y los drones.

En bolsa, Alphabet Inc. reemplaza a Google Inc. y cada acción de Google se convertirá en una acción de Alphabet. Google pasa a ser propiedad de Alphabet. Aunque la nueva estructura está supuestamente diseñada para facilitar la transparencia de todas sus divisiones, los inversores no podrán ver los resultados individuales de cada compañía subsidiaria excepto en el caso de Google.

El nuevo jefe de Google, Sundar Pichai, es el anti Steve Jobs: discreto, meticuloso, diplomático y famoso por hacer las peores presentaciones del valle. El ascenso meteórico de este natural de Chennai, India, de 38 años, empieza con una beca de Standford (dicen en su perfil que el avión a San Francisco costó el salario entero de su padre en un año). Hizo su entrevista en Google el día que lanzaron Gmail, y su estrella no ha dejado de crecer. Hasta ayer, Pichai era el jefe de Android, el sistema operativo para móviles más popular del mundo. Hoy asume el mando del negocio que produce la mayor parte del dinero de Google (perdón, Alphabet).

Si no reconoces esta cara, el chiste no es para tí.

XYZ, un buen guiño para iniciados

La nota de Google (quiero decir Alphabet) lleva lo que vulgarmente se llama un huevo de pascua, guiños a referencias culturales de la escena ‘geek’. En este caso, a la serie culto de los ‘geeks’: Silicon Valley. La maravillosa serie de HBO sobre la vida de una startup en Silicon Valley tiene su propio Google, un gigante llamado Hooli que protagoniza algunas de los mejores gags. Una de las líneas argumentales de la segunda temporada acaba es la creación de HooliXYZ, la división experimental de la casa. “La cocina soñada. La fábrica de sueños. El laboratorio de las posibilidades. La matrona de la magia. El vientre de las maravillas.”

Lo cierto es que Google no tiene el dominio Alphabet.com y, de momento, su nueva superempresa está registrada en el dominio ABC.xyz, suavizando oportunamente la falta de previsión con una referencia a su doppleganger ficticio. Chúpate esa, Start Treck! Y ya hay quien se pregunta lo rico que se va a hacer Chris Andrikanich en las próximas horas, responsable de la cuenta @alphabet en Twitter. A día de hoy, su blog está caído y su único comentario ha sido impreciso.

En las últimas horas, su cuenta ha pasado de 899 a 3.620 followers. Más divertido será ver lo que pasa con Alphabet.com. Le pertenece a BMW.

Fuente: Eldiario.es

Autor: Nube Online

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